sábado, 5 de marzo de 2011

REFLEXIÓN FINAL

Ya estamos en la recta final del curso de capacitación para aspirantes a tutores. Realmente, me pareció fascinante el recorrido. Nos fuimos enriqueciendo, aportando, recibiendo. Al principio, estábamos todos un poco ansiosos y parecía que queríamos destacar individualidades en lugar de generar un clima de verdadero grupo. Considero que lo logramos. Por ese lado, puedo decir: misión cumplida.
Sé que aún me queda mucho camino por recorrer. Todos los días se aprende y todo lo que sabemos, puede perfeccionarse. A mí me queda bastante por aprender pero eso no quita que reconozca lo que aprendí hasta el momento. Más allá de haber conocido programas, herramientas diversas, material de lectura de lo más interesante, me parece digno de destacar el hecho de haber aprendido a trabajar colaborativamente. En mi experiencia, los cursos virtuales tienen la particularidad de acercarnos mucho a las personas que cursan con nosotros. Parece una paradoja, pero muchas veces, uno se siente más cerca en la "virtualidad" que en la realidad del día a día dentro de las escuelas mismas. A veces, los tiempos son distintos. En la escuela solamente nos cruzamos en un recreo (si es que tenemos tiempo) e intercambiamos algunas palabras. Acá, en cambio, es más común descubrirse en medio de una tarea, chateando o enviándonos un mensaje con algún compañero. ¡Y ni hablar de lo que significa conocerlos personalmente si se da la oportunidad! Es algo maravilloso, que solamente puede comprender quien haya transitado por algún espacio de aprendizaje virtual. Los que no lo han hecho, parecen no entenderlo...
Por eso me parece que ésta fue una excelente preparación, una práctica de inmenso valor, que nos permitió ponernos en el lugar del otro, esperar sus tiempos, comprender sus inquietudes y también las nuestras, manejar nuestras ansiedades cuando entendimos que del otro lado de la pantalla había personas como nosotros, que necesitaban sentirse seguras, también como nosotros. En definitiva, más allá de las diferencias individuales, todos necesitamos lo mismo, tal vez en diferentes momentos o circunstancias.
En cuanto al rol de tutores, destaco la importancia de estar siempre pero sin "asfixiar"... dar lo que los otros necesitan, pero no en exceso; ser pacientes y saber esperar a que surjan las dudas, sin presionar ni anticiparse. Necesitamos, también desde este rol, ponernos en el lugar del otro. Y algo más: consignas claras, concretas, concisas, que no se presten a diferentes interpretaciones. Y si por algo se pierde el rumbo, habrá que dar un golpe de timón para volver a la ruta correcta. Incentivar siempre la participación de tod@s (me gusta escribirlo así, ya lo deben saber...), de los más extrovertidos y de los que prefieren quedar en el anonimato. Todos somos parte de un grupo y es el tutor el que debe hacérselo sentir a los cursantes. En definitiva, si todos nos sentimos parte del mismo grupo, lograremos que la tarea no sea tan difícil ni tan pesada y que el resultado final sea un logro de todos.
Fue un placer contar con la guia y la colaboración de Vera y de los baqueanos!!! Un verdadero ejemplo de cómo deberemos trabajar si quedamos seleccionados como tutores.
Seguiremos trabajando en "El Galponcito"... Qué mejor manera de aprender algo que haciéndolo nosotros mismos??? O acaso no es eso lo que les sucede a nuestros alumnos????
Gracias por todo.

Rosanna

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